Los cambios pueden producirse de un modo gradual, planeados o bruscamente. Ambos modos, a su vez, presentan una gran variedad de tipos y combinaciones. En la práctica los cambios suelen ser una combinación de elementos de reacción y de anticipación. Por ejemplo, una crisis provoca un cambio radical como respuesta, pero hay que decidir la dirección que adoptará el cambio anticipadamente con el fin de maximizar el éxito a largo plazo.

• Cambio Gradual

Es el que se produce lentamente a lo largo de un período, con un ritmo constante o con fluctuaciones de intensidad. Ejemplo de estos cambios pueden ser los cambios organizacionales que ocurren en una empresa en la medida que evolucionan los procedimientos o se incorporan nuevos miembros a un grupo de trabajo, el resto de los empleados generalmente no necesita modificar todos los aspectos de su trabajo ni adquirir comportamientos totalmente diferentes.

Cambio Continuo.

Son aquellos que forman parte de la cultura de empresas u organizaciones en su proceso de mejora continua en la adaptación de la mejor tecnología para seguir brindando un buen servicio. El personal participa de estos cambios y le es familiar las continuas innovaciones que se aplican.

• Cambio Radical.

Se trata de un cambio importante con efectos considerables, por ejemplo, modificar radicalmente la estrategia de determinada empresa para aprovechar un mejor mercado. El cambio puede ser comercial o estructural pero suelen ir juntos y a gran escala. Antes de emprender cambio radicales de cualquier tipo hay que planificarlos a fondo y considerar todas las opciones para minimizar los riesgos.