3.1.4 Superavit y su costo
Se ha argumentado que la deuda corporativa puede servir para llenar los vacíos de deuda pública en períodos de superávit fiscal, no obstante la evidencia demuestra que los bonos corporativos son un pobre sustituto de los Bonos de Tesorería por una serie de razones: en primer lugar porque el riesgo corporativo incorpora riesgos de crédito intrínsecos a cada compañía, que en cualquier momento pueden adquirir volatilidades capaces de afectar a la economía como un todo.
En segundo lugar, a diferencia del sector público, el sector corporativo tiene una capacidad bastante limitada de acceso al financiamiento local, y tiende a concentrarse en determinados puntos de la curva de rendimiento que no necesariamente reflejan aquellos puntos que requiere un mercado desarrollado. Es ilustrativo el caso de Estados Unidos, cuando a fines de la década pasada el Tesoro Americano dejó de emitir deuda a 30 años, el mercado corporativo de deuda vio fuertemente disminuidas sus operaciones en ese tramo. En tercer lugar, los bonos corporativos tienden a ser bastante heterogéneos, lo que los hace menos líquidos y menos atractivos para inversionistas sofisticados tales como los inversionistas extranjeros. Por último, la existencia de un mercados de renta fija, sin bonos de gobierno, impone un nivel de volatilidad a las tasas de largo plazo que puede ser muy perjudicial para el desarrollo de instrumentos de financiamiento para la vivienda, tales como los créditos hipotecarios.