Segunda ley de la Termodinámica

Después del desconcierto frente a la primera ley de la termodinámica, la teoría de la evolución recibe el golpe fatal con la segunda ley. Esta es conocida como Ley de la disminución de Energía. Esta ley puede manifestarse en diferentes formas, pero es posible mostrar que todas son equivalentes. Las tres aplicaciones más importantes de la termodinámica son:

Clásica: La energía disponible para el trabajo útil en un sistema en funcionamiento tiende a decrecer, aunque la energía total permanece constante. Estadística: La complejidad organizada (orden) de un sistema estructurado tiende a volverse desorganizada y sin propósito (desorden). Información: La información transmitida por un sistema de comunicaciones tiende a tergiversarse y a ser incompleta.

Aquí el punto clave es que todo sistema tiende a ir del orden al desorden cuando se le deja seguir su voluntad. En otras palabras, el universo marcha en la dirección descendente y degenerativa de una organización decreciente. Las posesiones materiales se deterioran, y los organismos vivientes finalmente volverán a ser polvo, un estado de completo desorden. Con el paso del tiempo, toda la energía del universo llegará a ser energía térmica de bajo nivel y sin orden, y el universo habrá muerto al experimentar lo que comúnmente se conoce como muerte térmica. No debe sorprendernos que sir Arthur Eddington se refiriera a la Segunda Ley como la “Flecha del Tiempo”, indicando que la flecha constantemente apunta hacia abajo.

Posiblemente podría haber un proceso contrario a la segunda ley de la termodinámica, que resultara en una entidad más ordenada y compleja, pero sería muy limitado, raro, y de efecto temporal. Sin embargo, para que la evolución sea considerada por lo menos remotamente posible, se necesitarían miles de millones de años de constantes violaciones de la segunda ley de la termodinámica. Por tanto, esta segunda ley muestra que la teoría de la evolución no sólo es improbable de acuerdo a las estadísticas, sino que es virtualmente imposible. El astrónomo británico Arthur Eddington dijo: “Si su teoría está en contra de la segunda ley de la termodinámica, no puedo darle esperanzas; su único fin posible es caer en la más profunda humillación”.

El principio de la entropía creciente (aumento de desorden y carencia de propósito) de la segunda ley de la termodinámica, es interpretada por muchos creacionistas como el resultado directo de la maldición sobre la creación debido a la caída del hombre (Génesis 3:17–19). Los creacionistas también creen que la creación finalmente será liberada de esta esclavitud a la degeneración y corrupción (Romanos 8:18–23).

La segunda ley de la termodinámica constituye un grave problema para los evolucionistas, y no nos sorprende que por lo general ellos la ignoren.


Búsqueda personalizada