PRÉSTAMOS A PLAZO

Los bancos comerciales son una fuente de financiamiento a largo plazo. Son dos las características del préstamo bancario a plazo que lo distinguen de otros tipos de préstamos mercantiles. Primero, tiene un vencimiento final de más de un año; segundo con mayor frecuencia, representa crédito concedido bajo un convenio de préstamo formal. En su mayor parte, estos préstamos son liquidables en plazos periódicos: trimestrales, semestrales, o anuales, que cubren tanto interés como principal. Por lo general, el programa de pagos, del préstamo está adaptado a la capacidad de flujo de efectivo del prestatario para dar servicio a la deuda. Normalmente, este programa comprende pagos en plazos periódicos iguales, pero puede especificar importantes irregulares o liquidación en una suma global al vencimiento final. Algunas veces el préstamo se amortiza (pagado de manera gradual) en plazos periódicos iguales excepto el último pago, que se conoce como un pago global final (un pago mucho mayor que cualquiera de los demás). La mayor parte de los préstamos bancarios a plazo están redactados con vencimientos originales en la escala de 3 a 5 años. El vencimiento final de un préstamo a largo plazo no siempre conduce a la prolongación de tiempo del préstamo y probablemente permanezca pendiente. En algunos casos el banco y la empresa esperan renovar en forma sucesiva el préstamo a su vencimiento. Estos préstamos revolventes normalmente están caracterizados por créditos a empresas en fases de crecimiento. Si bien se espera que el préstamo se renueve al vencimiento, el banco no está obligado legalmente a ampliar el plazo del préstamo. Como resultado de esto, la mayor parte de las solicitudes de ampliación y de crédito nacional se analizan de nuevo con base en las condiciones que han cambiado desde el momento del préstamo original. Lo que se pensó sería un préstamo revolvente puede convertirse en uno “emífero” si la situación financiera y el desempeño del prestatario se deterioran.

Costos y beneficios.

Por lo general, la tasa de interés sobre un préstamo a largo plazo es más alta que la tasa de un préstamo a corto plazo al mismo prestatario. Si una empresa pudiera tomar un préstamo a la tasa prima sobre una base de corto plazo, quizás pagaría 0.25% a 0.50% más que en un préstamo a largo plazo. La tasa de interés más alta ayuda a compensar la exposición al riesgo más prolongada del prestamista. La tasa de interés sobre un préstamo a largo plazo se puede fijar de dos formas: 1) al inicio del préstamo se puede establecer una tasa fija que sea efectiva durante la vida del préstamo, o 2) se puede fijar una tasa variable que se ajustará de acuerdo con los cambios en el mercado. En ocasiones se establece una tasa máxima o una mínima, limitando la escala dentro de la cual pueda fluctuar la tasa. Además de los costos de intereses, al prestatario se le exige pagar los gastos legales en que incurra el banco al redactar el acuerdo de préstamo. También pueden cargarse unos honorarios de compromiso por el tiempo, durante el periodo de compromiso, en que no se toma aún el préstamo. Para un préstamo a plazo normal estos costos adicionales, por lo general, son más bien pequeños con relación al costo total de intereses del préstamo. Unos honorarios típicos sobre la parte no utilizada de un compromiso oscilan entre 0.25% y 0.75%. Esto significa que si el honorario de compromiso fuera 0.50% sobre un compromiso de $1 millón y la empresa utilizará solo el préstamo tres meses después le debería al banco ($1 millón) x (.005) x (3 meses/12 meses) = $1 250 por honorarios de compromiso. La principal ventaja de un préstamo bancario a plazo normal es la flexibilidad. El prestatario negocia directamente con el prestamista y el préstamo se puede adaptar a las necesidades del prestatario a través de una negociación directa. Por lo general, el banco ha tenido experiencia previa con el prestatario, así que está familiarizado con la situación de la empresa. Si las necesidades de la empresa llegaran a cambiar, se pueden revisar los términos y las condiciones del préstamo. En muchos casos se hacen préstamos bancarios a largo plazo a negocios pequeños que no tienen acceso a mercado de capitales y no pueden poner en circulación con facilidad una emisión pública. La capacidad de vender una emisión pública varía con el paso del tiempo y de acuerdo con la situación de los mercados financieros, mientras que el acceso al financiamiento a través de préstamos a plazo es más seguro. Incluso las grandes empresas que pueden acudir al mercado público quizás encuentren que es más conveniente buscar un préstamo bancario a plazo que poner en circulación una emisión pública.

Convenios de crédito revolvente.

Un crédito revolvente es un compromiso formal por parte de un banco de prestar hasta una cierta cantidad de dinero a una empresa durante un periodo especificado de tiempo. Los pagarés que representan la evidencia de la deuda son a corto plazo, por lo general a 90 días, pero la empresa puede renovarlos o tomar préstamos adicionales, hasta el máximo especificado, durante la duración del compromiso. Muchos compromisos de crédito revolvente son por tres años, aunque es posible que una empresa obtenga un compromiso a más corto plazo. Al igual que con un préstamo a plazo normal, la tasa de interés por lo general es del 0.25 al 0.50% mas alta a la que la empresa pudiera tomar préstamos sobre una base de corto plazo bajo una línea de crédito. Cuando un banco establece un compromiso de crédito revolvente, esta obligado legalmente, de acuerdo con el convenio de préstamo, a tener fondos disponibles en cualquier momento que la empresa desee tomar el préstamo. Por lo común, el prestatario tiene que pagar por esta disponibilidad bajo la forma de honorarios de compromiso, quizás el 0.50% anual, sobre la diferencia entre el importe tomado como préstamo y el máximo especificado. Este acuerdo de préstamo es particularmente útil en momentos en que la empresa tiene incertidumbre sobre sus necesidades de fondos. El prestatario tiene acceso flexible a los fondos durante un periodo de incertidumbre y puede establecer convenios de crédito más definidos cuando se resuelva la incertidumbre. Los acuerdos de crédito revolvente se pueden pactar en forma tal que al vencimiento del compromiso el importe que se deba en ese momento se pueda convertir en un préstamo a largo plazo a opción del prestatario.

CLÁUSULAS DE LOS CONVENIOS DE PRÉSTAMOS.

Cuando un prestamista hace un préstamo a plazo o un compromiso de crédito revolvente, le brinda al prestatario fondos disponibles por un periodo amplio. Durante ese periodo es mucho lo que puede ocurrir a la situación financiera del prestatario. Para protegerse, el prestamista exige al prestatario que mantenga su situación financiera, y en particular, su posición actual a un nivel al menos tan favorable como cuando se hizo el compromiso. Las cláusulas para protección que aparecen en el acuerdo del préstamo se conocen como cláusulas restrictivas de protección. El acuerdo de préstamo en sí mismo sólo confiere al prestamista autoridad legal para tomar medidas si el prestatario dejara de cumplir cualquiera de las cláusulas. De lo contrario el prestamista estaría inmovilizado por el compromiso y tendría que esperar hasta el vencimiento antes de estar en posibilidad de llevar a cabo medidas correctivas.

Formulación de las cláusulas.

La formulación de las diferentes cláusulas restrictivas se debe adaptar a la situación del préstamo el prestamista ajusta éstas cláusulas para la protección global del préstamo. Ninguna cláusula está en disponibilidad, por sí misma, de brindar la protección necesaria; sin embargo, se diseñan colectivamente, para asegurar la liquidez general y la capacidad para pagar el préstamo. Las cláusulas restrictivas de protección importantes de un acuerdo de préstamo se pueden clasificar en la forma siguiente:

Cláusulas generales. Tal vez, la más utilizada y la cláusula más amplia en un convenio de préstamo es el requisito del capital de trabajo. Su propósito es mantener la posición de la empresa y su capacidad de pagar el préstamo. Cuando el prestamista siente que es deseable para una empresa específica aumentar el capital de trabajo, puede incrementar el requisito mínimo de capital de trabajo durante la vida del préstamo. La restricción de dividendos en efectivo y recompra de acciones es otra restricción importante de esta categoría. Su propósito es limitar el efectivo que salga del negocio conservando así la liquidez de la empresa. Las limitaciones en los gastos de capital. Los gastos de capital pueden quedar limitados a un importe fijo anual o, quizá lo más común, a la depreciación o a un porcentaje de ella. La limitación de los gastos de capital es otra herramienta que el prestamista utiliza para asegurar que se mantenga la posición actual del prestatario. Al limitar los gastos de capital directamente, el banco tiene más seguridad de no tener que buscar la liquidación de activos fijos para el pago de su préstamo. Una limitación sobre otras deudas es la última provisión general. Con frecuencia un convenio de préstamo prohibirá a la empresa incurrir en cualquier otra deuda a corto plazo. Esta cláusula de corto plazo protege al prestamista, puesto que evita que futuros prestamistas obtengan un derecho prioritario sobre los activos del prestatario.

Cláusulas rutinarias. Por lo común, el convenio de préstamo exige al prestatario entregar al banco estados financieros y mantener un seguro adecuado. Además el prestatario no puede vender una parte importante de sus activos, y tiene que pagar, a su vencimiento, todos los impuestos y otros pasivos, excepto aquellos que impugne de buena fe. Casi siempre se incluye, en un acuerdo de préstamo, una cláusula que prohíbe la entrega o la hipoteca de cualquiera de los activos del prestatario; esta cláusula importante se conoce como la cláusula de pignoración negativa. Por lo general se le prohíbe al prestatario realizar cualquier convenio de arrendamiento de propiedad excepto hasta un cierto importe de alquiler anual. El propósito de esta cláusula es evitar que el prestatario incurra en algún pasivo importante por arrendamiento que pudiera poner en peligro su capacidad de pagar el préstamo.

Cláusulas especiales. En acuerdos de préstamos específicos, el prestamista utiliza cláusulas especiales para obtener la protección total deseada de su préstamo. Un convenio de préstamo puede contener una interpretación definida con relación al uso de los ingresos provenientes del préstamo, de modo que los fondos no se apliquen a fines distintos de los que fueron contemplados cuando se negoció el préstamo. Con frecuencia, en un acuerdo de préstamo a plazo se encuentra una cláusula para limitar los préstamos y los anticipos. Estrechamente unida a esta restricción se encuentra la limitación sobre las inversiones, que se utiliza para proteger la liquidez al evitar ciertas inversiones no líquidas.


Búsqueda personalizada