En la economía de mercado, la rentabilidad de la empresa es insustituible como orientación básica para el comportamiento empresarial. El empresario tiene que mantener en jaque y equilibradamente los costos y los precios. Sólo la ganancia le permite al empresario asegurar la existencia de su empresa y atreverse a nuevas innovaciones e inversiones que promuevan el crecimiento.

Pero no todo es ganancia. La realidad y muchos estudios al respecto lo muestran: El empresario se siente motivado a menudo por el placer de la creación, por sentido familiar, por el objetivo de ocupar una posición fuerte en el mercado y lograr prestigio social. Aspira ciertamente a la ganancia pero, para la mayoría de los empresarios, más importante parece ser la conservación de la empresa. Esto requiere apuntar a largo plazo y, a veces, la renuncia a una maximización momentánea de las ganancias.

No puede negarse que existen ganancias injustificadas. Estas se producen cuando los empresarios intentan eliminar las reglas de juego de la competencia.

Aparte del empresario-propietario, existen innumerables empresarios que no son propietarios de la empresa, los así llamados “managers”. Su función es empresarial en el sentido originario de la palabra. Su tarea empresarial es, en gran medida, independiente de la propiedad.


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