Teoría de la escasez Frédéric Bastiat, a quien honramos el año pasado en Bayonne, Francia, en ocasión de los 200 años de su natalicio, señaló cerca de 1845 que esta perversión (el miedo a la abundancia) viene de observar que el individuo se enriquece en la medida que vende el producto de su labor a precios elevados y que los precios se elevan en la medida que el bien sea escaso. Al extender este análisis a todos los trabajadores, se obtiene la teoría de la escasez. El problema con esta teoría radica en que los hechos se analizan muy parcialmente; sólo del lado de los productores. No se toma en cuenta a los consumidores. Si se les tomara en cuenta, como debe ser, notaríamos que cuando hay abundancia, los precios caen y los compradores o consumidores se benefician, se enriquecen. Como en el caso anterior, si extendemos esta observación a toda la sociedad, llegaríamos a la teoría de la abundancia. ¿Nuestra cultura es de escasez o de abundancia? Indudablemente, la nuestra es una cultura de escasez, de limitaciones impuestas para impedir la abundancia. Por ejemplo, hemos evitado a toda costa que otras empresas o personas nos brinden servicios telefónicos y de Internet, seguros, hidrocarburos. Al hacerlo, limitamos la oferta; creamos escasez. A través de placas racionadas, limitamos el servicio de taxi; creamos escasez. Utilizamos aranceles y otras barreras para impedir la entrada al país de mucho alimento barato (pollo, arroz, lácteos); creamos escasez. Algo similar ocurre con las carreteras y con muchos servicios. Somos amantes de la escasez. Interés del individuo versus interés de la sociedad Todos los individuos somos productores y consumidores a la vez. Vendemos nuestro trabajo o producto sólo para comprar el trabajo o el producto de otros. Cambiamos de sombrero constantemente. Cuando usamos el sombrero de productor, nuestros intereses son antisociales: el productor de café tico se alegra cuando hay una helada en Brasil; le gusta la escasez. Los abogados, médicos y otros limitan la oferta por medio de los colegios; promueven la escasez. Los empresarios agrícolas e industriales se benefician de la escasez causada por los aranceles. Las aerolíneas utilizan la Dirección General de Aviación Civil para limitar la oferta. Por el contrario, cuando usamos el de consumidor, cuando vamos al mercado en esa condición, queremos abundancia; queremos que la cosecha de todos sea muy buena, que abunden los teléfonos, automóviles, seguros, alimentos, medicinas, salud, cines, seguros, servicios de conexión a Internet. Evidentemente, el interés del consumidor está en total armonía con el interés general de la sociedad y el bienestar de la humanidad. ¿Cuál interés debería prevalecer: el del productor o del consumidor? Bastiat explica que el problema de la teoría de la escasez se debe a la falta de entendimiento de lo que es el intercambio. En una economía, donde se da la división de labores, cada persona valora su trabajo no como un medio (cosa que hace en autosuficiencia), sino como un fin en sí mismo. Con respecto a un producto en particular, el intercambio crea dos intereses directamente contrapuestos: el productor quiere escasez y precios altos; el consumidor, abundancia y precios bajos. Dado que los dos intereses son mutuamente incompatibles, uno de ellos debe coincidir con el interés de la sociedad como un todo, y el otro debe ser hostil a este interés. Si los deseos secretos del hombre en su papel de productor se cumplieran, habría escasez de todo, pobreza generalizada y hambruna, el mundo retrocedería rápidamente hacia el barbarismo. En cambio, si los secretos deseos del hombre en su rol de consumidor se cumplieran, habría abundancia de todo, y más riqueza, bienestar y prosperidad. El interés del consumidor está en armonía con el interés de la sociedad. Y es el que debería proteger la legislación. La política del Estado costarricense Nuestra política y leyes, que debieran ser por lo menos neutrales, privilegian al vendedor sobre el comprador, al productor sobre el consumidor, a los precios altos sobre los precios bajos, a la escasez sobre la abundancia. Si las políticas fueran neutrales, el resultado sería la preeminencia de los intereses del consumidor. Prevalecería la teoría de la abundancia y seríamos mucho más prósperos que lo que somos actualmente. Para que prevalezca la teoría de la escasez, el gobierno debe violar los derechos humanos de todos los consumidores. La prueba. Bastiat sugería la siguiente prueba: haga un inventario de todos los bienes que existen hoy, elimine todas las medidas que causan escasez (aranceles, prohibiciones, licencias, permisos, monopolios), haga un nuevo inventario seis meses o un año después. ¿Hay más bienes y servicios o menos? Para lograr el desarrollo de Limón y mayor bienestar para los limonenses, debemos abandonar la predilección por la escasez; perder el miedo a la abundancia; perder el miedo a la libertad individual y empresarial.