SALUD MENTAL La salud mental es un concepto que abarca no sólo el eufemismo utilizado para evitar nombrar las enfermedades psiquiátricas, sino que nos habla fundamentalmente del derecho a vivir en un equilibrio psico-emocional que, aun siendo inestable, porque vivir lo es, no acarree más sufrimiento que el esfuerzo necesario para mantener ese equilibrio o para lograr otro más adecuado a nuevas circunstancias. Se trata pues de un concepto utópico, que tiene justamente el valor de la utopía, el de proyectar a los humanos hacia acciones favorecedoras del bienestar de todos. Es también un concepto multidisciplinar que contempla, además de conceptos médicos y farmacológicos, aspectos que tienen que ver con el mundo laboral, el urbanismo, las clases sociales, la educación, la cultura, las creencias y las modas, en definitiva con el estar aquí y ahora siendo quienes somos por género cultura y rol social. Existen muchas áreas de la vida en la que podemos sentir problemas. A continuación citamos algunas de las más comunes: RELACIONES FAMILIARES El malestar psicológico aparece cuando no entendemos o no nos entienden, nos sentimos presionados por decisiones o expectativas sobre nuestra vida que no compartimos, falta comunicación e intercambio de emociones… podemos sentir un gran malestar transitorio o extenso en el tiempo. Otro tipo de disfunción familiar son las agresiones psíquicas, desvalorizaciones e insultos y las agresiones físicas en forma de golpes y palizas. Los problemas dentro del ámbito familiar abarcan a padres, hermanos y personas mayores como los abuelos y abuelas. Respecto a estos últimos, es importante conocer las características asociadas a la llamada “tercera edad” y la forma de comportarse con ellos para poder convivir disminuyendo el conflicto. RELACIONES INTERPERSONALES Y ACTIVIDADES DE OCIO Hay una gran cantidad de situaciones sociales que pueden hacernos sentir mal y pensar en ellas una y otra vez aumentando nuestro sufrimiento. La falta de habilidades sociales, es decir, la falta de capacidad para iniciar mantener y concluir conversaciones de forma satisfactoria; la incapacidad de enfrentarse a situaciones de opiniones contrapuestas, la ansiedad en situaciones sociales, la incapacidad de conocer gente nueva, conectar con un grupo, hablar y compartir emociones con chicos y/o chicas; la timidez o el miedo a que se burlen de mi son mucho más frecuentes de lo que te pueda parecer. Todos estos problemas tienen su importancia y cuanto antes busques apoyo , antes los resolverás. En ocasiones esta dificultad de adaptación social, deriva en soledad, aislamiento, falta de ocupación del tiempo libre. No encontrar actividades de ocio y saber relacionarse con gente para realizarlas implica un malestar psico-emocional. RELACIONES DE PAREJA El no encontrar pareja cuando todos los amigos y amigas tienen alguna relación más o menos estable nos hace sentir diferentes y en ocasiones nos empeñamos en encontrar pareja para sentir que “podemos” y es un fracaso total. Otras veces las relaciones de pareja resultan conflictivas,con broncas, celos, desacuerdos con peleas, falta de entendimiento y comunicación, desconfianza… “ No puedo vivir sin ti pero tampoco contigo”. Y la última etapa está en el desamor. Cuando te das cuentas de que esa no es la persona ideal y no sabes como enfocártelo ni enfocárselo o cuando te han abandonado y no puedes entenderlo ni asumirlo. Entramos en un período difícil que en ocasiones raya la angustia y la desesperación. Enfocar de forma adecuada cada situación en una relación de pareja, ayuda a resolver el malestar emocional o la confusión con mayor eficacia. ESTUDIOS Esta área presenta una variada gama de problemas: - Inicialmente puede existir desorientación respecto a la elección entre trabajar y estudiar. - Una vez decidido el estudiar tenemos que encontrar algo que “realmente” podamos realizar y nos dé opciones sociales y laborales adecuadas a nuestras expectativas. El análisis de la realidad, dónde estoy y dónde quiero llegar, combinado con análisis de propias capacidades y preferencias personales se percibe como necesario. Nos enfrentamos a la orientación vocacional. - Cuando elegimos y nos encontramos de lleno estudiando, aparece el fantasma de la “desmotivación”. - Superado lo anterior aparece la carencia de habilidades, la falta de técnicas de estudio adecuadas. - Y en la situación de prueba por excelencia, los exámenes, aparece el problema que nos hace fracasar más incluso que la falta de técnicas: la ansiedad ante los exámenes. TRABAJO Si hemos optado por el mundo laboral, encontramos una realidad áspera: el paro, la necesidad de formación, la búsqueda de empleo, la ansiedad ante las entrevistas de trabajo y ante los procesos de selección, y la ansiedad y estados de depresión en situaciones largas de ausencia de perspectivas de trabajo. Y posteriormente, al encontrar trabajo, aparecen los conflictos y desacuerdos con los compañeros, el cansancio, la sensación de incompetencia, la sensación de ser explotados, la rabia y el deseo de rebelarse ante determinadas situaciones. REALIDAD INDIVIDUAL Todas las áreas anteriores pueden encontrarse intactas, o estar también problematizadas. El malestar que caracteriza la vivencia de nosotros mismos se refleja en : - Baja autoestima - Inseguridad - Timidez - Estados de ansiedad - Estrés - Estados depresivos - Miedos y fobias - Tics nerviosos - Adicciones - Trastornos del sueño - Conductas compulsivas, incontroladas - Pensamiento negativo, obsesivo - Alteraciones de la conducta alimentaria - Irritabilidad, agresividad Si algunas de estas conductas o malestares aparece es conveniente consultar con un especialista que os ayude. Cuando se realiza una intervención preventiva se resuelven más eficazmente los problemas. Existen además otros trastornos propiamente psiquiátricos como las psicosis y las esquizofrenias , que son menos frecuentes y requieren una atenta valoración para su diagnóstico. TIPOS DE MALESTAR PSICO-EMOCIONAL MAS FRECUENTES ESTADOS DE ANSIEDAD La ansiedad es un estado emocional consistente en reacciones de miedo o aprensión anticipatoria de peligro o amenaza, acompañados de activación física. - Activación fisiológica: Miedo, pánico, nerviosismo, evitación, inestabilidad, tensión muscular, hipervigilancia, percepción de amenaza / peligro. - Afectividad: irritabilidad, preocupación, baja concentración, insomnio, fatiga, agitación psicomotora, llanto, sentimiento de inferioridad, culpa, baja autoestima. Existen diferentes trastornos de ansiedad :
- Ansiedad de separación: específica de la infancia y la adolescencia, consistente en ansiedad inapropiada y excesiva en relación a la edad como respuesta a la separación del hogar o las personas a las que se está ligado afectivamente.
- Las crisis de angustia: se caracterizan por la aparición súbita de síntomas de aprensión, miedo pavoroso o terror, acompañados de sensación de muerte inminente. Durante las crisis aparecen síntomas de falta de aliento, palpitaciones, opresión o malestar torácico, atragantamiento o asfixia, miedo a volverse loco o perder el control.
- El trastorno obsesivo compulsivo: se caracteriza por obsesiones (que causan ansiedad y malestar significativo) y acciones impulsivas o incontrolables con objeto de reducir dicha ansiedad.
- El trastorno de ansiedad inducido por sustancias: se caracteriza por síntomas de ansiedad como consecuencia del consumo de drogas, fármacos o tóxicos. RESPUESTAS DE ESTRÉS
Son un conjunto de manifestaciones fisiológicas y psicológicas características, asociadas al sobreesfuerzo impuesto al funcionamiento normal del individuo. Suelen producirse cuando la persona valora la demanda externa como peligrosa para el propio bienestar y como algo que excede a sus propios recursos o capacidades de afrontamiento. El estrés se padece cuando nos sometemos a esfuerzos muy continuos en el tiempo, exigiéndonos un alto nivel de ejecución , como en exámenes, trabajos, la realización de muchas actividades a la vez… La línea divisoria con el trastorno de ansiedad es muy tenue, tanto que el estrés se incluye dentro de los trastornos de ansiedad.
- El trastorno de estrés postraumático: se caracteriza por la reexperimentación de acontecimientos altamente traumáticos (incendios, agresiones, atropellos, accidentes de circulación, muertes repentinas, inundaciones…). MIEDOS, FOBIAS
El miedo se caracteriza por la percepción de peligro y como resultado de ello se realiza una respuesta de escape, evitación o preparación para la lucha. Cuando la idea de peligro es irreal y se produce una respuesta excesiva de evitación y alteración en la vida cotidiana, estamos ante síntomas intensos de malestar emocional caracterizado fundamentalmente por la existencia de la ansiedad. Estos trastornos se clasifican dentro de las respuestas de ansiedad:
- La agorafobia: se caracteriza por la aparición de ansiedad o comportamientos de evitación en situaciones o lugares donde escapar puede resultar difícil o embarazoso.
- La fobia específica: se caracteriza por la presencia de ansiedad significativa como respuesta a las situaciones u objetos temidos, lo que puede dar lugar a comportamientos de evitación.
- La fobia social: se caracteriza por la presencia de ansiedad significativa como respuesta a ciertas situaciones sociales o actuaciones en público del propio individuo, lo que suele dar lugar a comportamientos de evitación. ESTADOS DEPRESIVOS
Los síntomas que presenta una persona deprimida pueden ser muy variados y con una evolución diferente en el tiempo. En algunos casos se trata de formas episódicas de depresión y en otros se trata de un estado de síntomas permanentes de modo casi continuo. Cuando los síntomas (algunos o todos) se experimentan durante dos semanas o más, podemos hablar de estado depresivo. También puede variar su gravedad: en algunos casos se trata de síntomas más bien leves y en otros existen deseos o intentos de suicidio. Pero en general, cualquier persona deprimida es probable que presente un conjunto de síntomas y signos (o síndrome depresivo) que se puede reducir a cinco grandes núcleos:
- Síntomas anímicos: Tristeza, abatimiento, pesadumbre o infelicidad, son los habituales. A veces predomina la irritabilidad, sensación de vacío o nerviosismo.
Incluso en casos de depresión grave se pueden negar los sentimientos alegando incapacidad de sentir.
- Síntomas motivacionales y conductuales: La apatía en hacer cosas, la falta de capacidad de disfrute, la desmotivación ante cualquier cosa que anteriormente causaba placer. Aparece, así mismo, un enlentecimiento generalizado de respuestas motoras, habla, gesto.
- Síntomas cognitivos: El rendimiento cognitivo está afectado. La memoria, la atención y la capacidad de concentración puede llegar a resentirse drásticamente, incapacitando el desempeño de tareas cotidianas. El contenido del pensamiento también está alterado, apareciendo la pérdida de autoestima, la inferiorización, la devaluación…
- Síntomas físicos: Aparecen problemas de sueño, pérdida de apetito y alteración del deseo sexual, molestias corporales difusas, dolores de cabeza o de otras partes del cuerpo, náuseas, vómitos…
- Síntomas interpersonales: Existe un deterioro en las relaciones con los demás. Se siente rechazo y aislamiento.
IDEAS DE SUICIDIO
En situaciones extremas, cuando sentimos que nada ni nadie nos puede ayudar, recurrimos a fantasías sobre nuestra muerte y cómo ello nos aliviará de todo sufrimiento. !Cuidado!. Este pensamiento indica un nivel de malestar importante; necesitas apoyo en este momento. Te encuentras en una situación límite. Estas ideas pueden pasar a tentativas de suicidio. Normalmente son llamadas de atención peligrosa. Cuando has pensado o has realizado algún intento de suicidio date una alternativa, consulta a un especialista. Te hará mucho bien. Estas son algunas señales que indican que su ser querido esta pasando por una depresión severa y si hay riesgo de suicidio: • Cambios en la personalidad, tales como tristeza, retraimiento, irritabilidad, ansiedad, indecisión, apatía. • Cambios en el comportamiento; falta de concentración en la escuela, en el trabajo, o en las tareas rutinarias. • Cambios en los patrones de sueño; sueño exagerado o insomnio. • Cambios en los patrones de alimentación; pérdida del apetito y de peso, o aumento exagerado del apetito. • Pérdida de interés en los amigos, en la actividad sexual y en las actividades en las que participaba antes. • Preocupaciones sobre dinero y enfermedades (reales o imaginarias). • Temor de perder el control, de volverse loco, de dañarse a sí mismo o dañar a otros. • Sentimientos abrumadores de culpabilidad, vergüenza y odio a si mismo. • Pérdida de esperanza en el futuro, “las cosas nunca mejorarán, siempre me sentiré igual.” • Consumo de alcohol o drogas. • Pérdidas recientes; por muerte, divorcio, separación, termino de una relación, trabajo, dinero, condición social, confianza en sí mismo, autoestima. • Pérdida de la fe. • Impulsos, planes suicidas; desaparición de pertenencias favoritas; previos intentos o señales de suicidio. • Inquietud, hiperactividad y agitación pueden ser indicaciones de una depresión • PROBLEMAS CON LA ALIMENTACION Las alteraciones alimentarias fundamentales son:
- Anorexia nerviosa
Se caracteriza por un rechazo contundente a mantener el peso corporal por encima del valor mínimo normal considerando la edad y la talla , con miedo intenso a ganar peso y engordar. La anorexia quiere decir “falta de apetito” pero en esta enfermedad, la persona lejos de no tener hambre , no come y no deja de pensar en la comida. Las características son la distorsión de la percepción de la imagen personal, viendo exceso de gordura donde no la hay, y la utilización del vómito voluntario y la negación a comer para mantener peso. Actualmente es una enfermedad que en muchas ocasiones lleva a la muerte. Existe dificultad para los que padecen la enfermedad de reconocerse como enfermos.
- Bulimia nerviosa
Esta alteración consiste en la ingesta excesiva de alimentos de forma incontrolada y por una preocupación exagerada por el control de peso, lo cual lleva a la persona a tomar medidas extremas para contrarrestar los atracones. Bulimia quiere decir “tener un hambre desmesurada”. La satisfacción se produce con una ingesta de alimento desmesurada con placer inicialmente y culpa, autocensura y malestar posteriormente llegando al vómito de lo ingerido. La anorexia y la bulimia se sufren en muchas ocasiones al mismo tiempo. DIFICULTADES PARA DORMIR El sueño como necesidad biológica no controlada desde la consciencia, se altera en muchas situaciones de la vida que cursan con ansiedad, estrés, miedo, depresión… Además, si existe una conducta inadecuada, un mal aprendizaje, los patrones de sueño son inconstantes y se duerme mal. Los principales trastornos del sueño son:
- Insomnio: se caracteriza por la reducción de la capacidad de dormir como consecuencia de factores psicológicos, biológicos y/o ambientales. El insomnio constituye una queja subjetiva, se tarda en dormir, se despierta por la noche y se duerme poco con lo que se tiene sueño durante el día e incluso se duerme a horas inadecuadas por el cansancio. Existen diferentes tipos de insomnio.
- Pesadillas: constituyen episodios de sueño con ansiedad que suelen ir acompañados de una respuesta motora brusca que produce el despertar.
- Terrores nocturnos: ansiedad intensa con palpitaciones, sudoración, taquicardia, gritos y un despertar brusco a consecuencia de ello, sin recordar nada.
- Narcolepsia: caracterizado por una somnolencia diurna excesiva.
ADICCIONES Las adicciones pueden ser variadas y se caracterizan por una dependencia conductual, psíquica y/o física a sustancias tóxicas o no, objetos o actividades, sin los cuales no se puede pasar. La adicción no se puede evitar ni controlar, aunque el que la padece piensa que puede dejarlo cuando quiera, no puede dejar de hacerlo durante muchos días seguidos, a veces ni durante un día. Entre las adicciones más frecuentes se encuentran:
- Ludopatía: videojuegos, lotería, máquinas tragaperras, apuestas y otros juegos de azar.
- Drogas
- Alcohol El alcoholismo es el consumo exagerado de alcohol, que ocasiona al bebedor problemas físicos, mentales, emocionales, laborales, familiares, económicos y sociales. Desafortunadamente, el consumo de alcohol aumenta de manera constante, sobre todo entre los jóvenes. Las defunciones por accidentes relacionados con el alcohol (choques, atropellamientos y suicidios) ocupan los primeros lugares entre las causas de muerte en muchos países.
- Tabaco
El tabaquismo es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha substancia acaba condicionando el abuso de su consumo. El tabaquismo es una enfermedad crónica sistémica perteneciente al grupo de las adicciones y está catalogada en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV de la American Psychiatric Association. Actualmente supone la principal causa mundial de enfermedad y mortalidad evitable. Se la considera una enfermedad adictiva crónica con posibilidades de tratamiento
BAJA AUTOESTIMA La imagen que tenemos de nosotros mismos puede ser buena, entendiendo que tenemos dificultades y límites, así como capacidades y valores positivos que los equilibran y nos hacen sentirnos en general valiosos, importantes, con derecho a ocupar un espacio en el mundo y a quererse y ser querido. Si no participamos de las creencias anteriores y pensamos de nosotros que somos un desastre, incapaces, inútiles o poco dignos de ser queridos, tenemos un problema de autoestima, que nos llevará a anularnos y a sentirnos inferiores, culparnos y compararnos pensando que somos peores que otros y no merecemos amor ni afecto. Necesitamos entonces apoyo para recuperar una imagen adecuada, que nos facilite el sentirnos bien incluso con nuestras equivocaciones. PENSAMIENTO NEGATIVO DISTORSIONADO Esta forma de pensar inadecuada la hemos llamado tradicionalmente pesimismo, negativismo. Estos pensamiento nos facilitan el sentirnos mal con nosotros mismos ( todo me sale mal, no lo conseguiré), los demás (me dejan de lado, son peores que yo, me fastidian), o el mundo (es terrible que las cosas no salgan como quiero, no puedo soportar la inseguridad, no puedo confiar en la vida). Nos empujan a no resolver problemas y angustiarnos, a deprimirnos o sentirnos ansiosos, en definitiva, a hacer lo que no queremos y a sentir lo que no nos gusta. El análisis y posterior cambio de los pensamientos inadecuados negativos, significa una mejora en la calidad de vida, siendo constructivos, positivos y dándonos oportunidades. Se puede aprender a cambiar de pensamiento.
CONDUCTA AGRESIVA
Hoy en día las sociedades accidentales cultivan la violencia de dos formas: A través de las costumbres que justifican actitudes agresivas en la convivencia diaria. En nuestra sociedad se observa esta justificación en:
- El culto al “ Macho”
- La glorificación de la competitividad
- El vivirnos diferentes a los otros
La cultura actual idealiza la hombría, el machismo, aplaude los atributos duros de la masculinidad, los estereotipos viriles, las imágenes provocadoras del macho bravío. Esta figura suele estar representada por el hombre agresivo, implacable, despiadado y siempre seguro de sí mismo. Un ser que reta sin miedo, persigue el dominio de los otros, tolera el dolor sin inmutarse, no llora y no expresa sentimientos afectivos. Los varones suelen adaptarse a este estereotipo y manifestar esta imagen bebiendo, peleando, utilizando un lenguaje duro y soez, y algunos también en su sexualidad (teniendo múltiples relaciones para experimentar así su poder). Estas actitudes impregnan de alguna manera la vida de los niños, sus lecturas, los programas y películas televisivas, etc. Y a medida que crecen, estos ingredientes sirven para justificar la liberación de sus impulsos agresivos en el mundo del ocio, en el colegio o en la universidad, en el trabajo y en sus relaciones sociales con otras personas. De la misma manera a las niñas se les transmite que lo adecuado es una actitud mas pasiva, compasiva y no agresiva. Si bien, últimamente se está produciendo un ascenso de la tasa de delincuencia femenina que ciertos sociólogos han relacionado con la progresiva autonomía de la mujer y su mayor igualdad social y económica con el hombre. Así los seres humanos aprendemos a ser agresivos de la misma forma que aprendemos a inhibir la agresión. Las tendencias violentas no son más naturales que las tendencias no violentas. Tan biológicamente posibles son la agresión maligna, el fanatismo y la criminalidad como la compasión y la justicia. Todas estas actitudes y comportamientos están dentro del abanico de posibilidades de la persona normal. Las conductas aberrantes aparecen cuando los valores culturales se pierden o no están claros y la cultura pierde u función reguladora de la sociedad. ¿ Qué es la agresividad?. Es la manifestación comportamental de dos emociones, la rabia o el miedo. RABIA: Es la vivencia de que uno ha perdido algo o a alguien. Uno siente que tiene derecho sobre ello y que puede recuperarlo. De ahí la expresión de movimiento y sonidos para recuperar y librarse de la vivencia de pérdida. La rabia es la vivencia de pérdida sobre lo que uno siente que tiene derecho y opción a recuperar. La rabia cuando se dirige bien, se expresa mediante sonidos y movimientos, cuando se dirige mal estos movimientos y sonidos van encaminados hacia alguien, hacia algo que uno puede dañar o hacia uno mismo (autoagresión). MIEDO: Es la vivencia de amenaza, de riesgo para uno mismo o para lo que uno define como pertenencia. El miedo demanda autoprotección o búsqueda de protección de alguien o de algo. La agresividad es un comportamiento biológico que cumple una serie de funciones de supervivencia, como son: - Protección de uno mismo o de otros - Caza para conseguir alimentos - Marcar el territorio. PAREJA: ENAMORAMIENTO, AMOR Y DESAMOR ALGUNAS CARACTERÍSTICAS DEL ENAMORAMIENTO El enamoramiento es un estado de ánimo, un desencadenante de la experiencia amorosa. Dicha experiencia puede ser compartida o no por la otra persona; si esta responde a nuestro deseo amoroso, es la vivencia del éxtasis, la magia. No parece haber barreras para los amantes, como si nada tuviera mayor sentido que ellos mismos. Cuando, por el contrario, no existe una correspondencia, el deseo y la frustración continua generan un estado de tristeza profunda. Toda esa energía que genera el enamoramiento, al no encontrar respuesta, se vuelve contra uno mismo generando autodestrucción. Se pierde la alegría, el deseo de vivir, y uno se ve a sí mismo inferior, pensando cosas como: “… algo malo tendré para que no me quiera…; no soy lo suficientemente guapo/a, simpático/a…; nunca encontraré a nadie para mí…; no me volveré nunca a enamorar…” Hay que hacer una despedida interior, vivir el duelo y prepararse para una nueva apertura. La persona enamorada puede sentir sensaciones de frío, calor, tener taquicardia, ponerse a temblar, enrojecer ante la presencia de la persona amada o con solo oír su nombre. Se vive con gran intensidad, pero también con gran inseguridad, llegando a sentir desde la alegría más absoluta a la tristeza más profunda por el miedo al abandono del ser amado. El pensamiento se convierte en obsesivo, “…no puedo dejar de pensar en el/ella…” Se está pendiente de una palabra suya de afecto, de una sonrisa, una mirada, una llamada de teléfono…, para asegurarnos de que existe una correspondencia. El comportamiento es compulsivo: impulso de frecuentar los lugares por donde pasa, hablar continuamente de el/ella, de sus características físicas, de su personalidad… Nos sentimos totalmente seducidos por esa persona, todo cuanto hace o dice es maravilloso. Tiene gracia, es inteligente, valor, honradez, coherencia… El enamoramiento puede manifestarse bruscamente -es el flechazo- o como la transformación de una relación que se inició como amistosa. Cuando estamos enamorados/as, se desea estar el máximo posible del tiempo con la persona amada, incorporarlo a nuestro mundo, a nuestra vida. Se busca contacto a través de la piel, la mirada, se busca su proximidad, sentir su energía. Vivir el enamoramiento es como estar en otro mundo. Es vivir en la fantasía. No vemos al amado como es, sino que sólo vemos algunas de sus partes, aquellas que deseamos ver o que deseamos que tenga. Lo convertimos en la pareja ideal, interpretando su comportamiento en base a nuestras fantasías. En realidad nos imaginamos como es y nos lo creemos, a veces acertamos en algo, pero otras después de este período, incluso se llega a pensar: “…como me pude enamorar de esta persona, …cómo no me di cuenta de como era, … antes no era así…” Es la idealización del ser amado. Todo cuanto hace o dice nos parece hermoso, no tiene defectos, incluso no entendemos como alguien puede verle alguno, incluso si vemos algo que en otras personas sería negativo, en el ser amado no tiene importancia. En este período se altera nuestra manera de vivir el tiempo y el espacio, no existe otra realidad que el ser amado. El tiempo parece muy corto en su presencia y muy largo en su ausencia. Cuando una persona está enamorada es fácilmente reconocida por los otros a través de todo un lenguaje corporal, la forma de mirar al otro, de escucharle, de sonreirle… Enamorarse produce placer, nos volvemos más receptivos con todos los sentidos: somos capaces de detectar sútiles cambios de voz, de la mirada, del gesto, nos permitimos también sentir más las emociones y todo nuestro organismo se revitaliza. También aumenta nuestra autoestima, nos sentimos más seguros e importantes, queridos/as, incluso aquellos aspectos que antes no nos gustaban de nosotros mismos, ya no son tan importantes. Es como si de repente nos sintiéramos hermosos, útiles, inteligentes, fuertes, deseados/as… y nos convertimos en todo aquello que queremos ser o que cree el otro que somos. Sin embargo, cuando nos enamoramos aparece la siguiente creencia: que la otra persona ha de corresponder ( de lo contrario, es injusto). El enamoramiento, como todos los procesos internos, se produce individualmente, y a veces maravillosamente se da a dúo, pero en otras ocasiones no es correspondido. En este caso es cuando, unido al placer del enamoramiento, aparece la tristeza, la melancolía amorosa. Es una experiencia que nos une, querámoslo o no, con la persona amada, incluso aunque esta no quiera. Le amamos intensamente y le hacemos objeto de nuestro deseo, de nuestras ilusiones y fantasías. Pero la otra persona puede no sentir lo mismo. El enamoramiento no es algo voluntario, ni se puede crear ni hacerlo desaparecer. Existe o no existe. Es un proceso que hay que pasar, como el desamor. a) El enamoramiento concluye y con él la relación Cuando desidealizamos a la persona amada, observamos que dista mucho de lo que era en nuestras fantasías, de nuestras expectativas de relación. Nos damos cuenta entonces de que tenemos valores y formas de ver la vida muy diferentes. Desaparece la magia, la vibración de los cuerpos. Deja de seducirnos. Nos desenamoramos. Esto es lo más frecuente tras la mayoría de los enamoramientos. Son vividos como una experiencia hermosa, intensa, pero fugaz. Especialmente en la adolescencia, donde se ensayan los caminos amorosos y se construye la propia identidad. Muchos enamoramientos surgen para concluir, formando parte del aprendizaje de la vida. b) cuando el enamoramiento se transforma en una relacion consolidada Desaparece la idealización, pero la persona que descubrimos nos llena, nos gusta y decidimos compartir nuestra vida con ella. Desaparecen muchas de las reacciones físicas típicas de la etapa del enamoramiento, dando paso a un amor profundo y comprometido, en el que los dos miembros de la pareja se preocupan el uno por el otro y se cuidan mutuamente. El amor y el desamor forman parte de la vida, necesitamos, pues, vivir estas experiencias aprendiendo de ellas, tomándolas como oportunidades que nos ofrece la vida en el proceso de nuestro desarrollo como personas. No debemos olvidarnos de que las crisis nos ayudan a renovarnos, a generar nuestros propios recursos, que nos ayudan a afrontar la vida de una forma más positiva y feliz. No tenemos porque vivir la ruptura amorosa como un fracaso, sino como una evolución hacia algo más positivo, aprendiendo a confiar en nosotros mismos y en el propio proceso de la vida. DESPUÉS DEL DESAMOR El final del enamoramiento puede desembocar en una vivencias de desamor o shock sentimental. Por muy doloroso que sea el shock sentimental que se sufre cuando uno pierde a la persona que ama, es un fenómeno normal con una evolución y unas fases. Es un período denominado de DUELO, en el cual uno tiene que adaptarse a vivir y a ser feliz de nuevo sin la persona que quería. Generalmente la primera crisis que se pasa es la más grave, porque la persona todavía no ha desarrollado las técnicas adecuadas para hacer frente a la situación. Aunque puede haber diferencias personales, este período está constituido por tres fases: la primera, que es la más cercana a la ruptura, se vive con gran tristeza, llegándose a culpabilizar por la ruptura con pensamientos del tipo: “… si hubiera hecho… esto no habría pasado…., si no hubiera hecho… quizá aun seguiríamos juntos….”; es la etapa denominada MASOQUISTA. En la segunda fase, empiezan a salir los rencores y entonces es “el otro” el que vemos como el culpable único de la ruptura. En ninguna de estas dos fases, que a veces se alternan, se ve la realidad tal y como es. Con el paso del tiempo las emociones se tranquilizan y vemos las cosas de una manera mas objetiva, llegando a entender los motivos de la ruptura. Uno se va sintiendo cada vez más independiente, menos triste, menos resentido y va encontrando nuevas formas de disfrutar. Es el momento de recuperar a los amigos/as, quizás algo abandonados, de volver a las aficiones o de crearse otras nuevas. Poco a poco la herida se va cerrando y uno vuelve a recuperar la confianza en sí mismo/a, abriéndose a nuevas relaciones. Hay personas que necesitan enamorar continuamente y cuando lo han conseguido el interés por la conquista desaparece. Hay una búsqueda constante de ser querido o de reconocimiento social, sobre todo en los varones ya que supone prestigio, aunque también puede ser producto de una mala relación con ese sexo, seducir para abandonar, es una manera de castigar. Otras personas buscan inmediatamente alguien a quien volver a idealizar. No se puede soportar la idea de estar solo/a, necesitan a alguien para que continuamente les apoye, tienen miedo a no saber que hacer por ellos/as mismos/as.