En general, la evidencia empírica sobre las fluctuaciones macroeconómicas muestra que los precios y la inflación tienden a moverse en la misma dirección que el producto1/. Por lo tanto, cuando la actividad económica se encuentra en auge, es de esperarse que aparezcan presiones al alza sobre los precios. Sin embargo, al analizar la evolución reciente de la inflación en el Perú se encuentra que es un tanto difícil comprobar esta regularidad empírica en la actual fase de expansión. Por ejemplo, desde mediados de 2004 la inflación de precios al consumidor ha mostrado un sesgo decreciente que ha coincidido con la aceleración del crecimiento del producto y de la demanda interna (ver Gráfico 1). Más aún, las cifras del tercer trimestre del año anterior señalan que la demanda interna creció 10,6 por ciento (13,4 por ciento en octubre), en tanto que la inflación de precios al consumidor mostró una tendencia descendente en el cuarto trimestre, cerrando el 2006 por debajo del límite inferior del rango meta del Banco Central (entre 1,5 y 3,5 por ciento). Se estima que esta variable permanecerá por debajo de este límite durante el primer semestre de este año. Cabe señalar que la inflación de precios al consumidor se ve afectada por los impactos directos (efectos de “primera vuelta”) de factores coyunturales que, usualmente, se revierten rápidamente2/. Ello introduce ruido a la información agregada de precios, lo que dificulta la detección de los factores que realmente determinan la tendencia inflacionaria. En este sentido, el análisis de algún indicador de inflación subyacente, como el que elabora el Banco Central, resulta más adecuado3/. Es interesante notar que este indicador sí ha mostrado un sesgo al alza durante el periodo de aceleración de la actividad económica, pasando de 0,6 por ciento en octubre de 2003 a 1,4 por ciento en diciembre de 2006 (ver Gráfico 2). No obstante, se ha mantenido por debajo del límite inferior del rango meta del BCR, verificando que el mayor dinamismo del producto se ha dado en un entorno de inflación baja y relativamente estable4/. La evolución de la inflación subyacente sugiere que, más allá de factores coyunturales transitorios, existen otros de tipo “estructural” que han ido configurando un contexto sin presiones inflacionarias, a pesar de la rápida expansión del producto.

1/ Ello implica que las fluctuaciones del producto se originan, principalmente, por traslados de la demanda agregada. Algunas referencias, a nivel internacional, sobre el comovimiento de las variables macroeconómicas son Agénor y Prasad (2000), Bergoeing y Suárez (2001), Kydland y Prescott (1986) y Kydland y Zarazaga (1997). Evidencia para el Perú se encuentra en Castillo, et. al. (2006). 2/ De hecho, en gran medida la disminución que ha mostrado la inflación en el último trimestre de 2006 refleja el impacto de choques de oferta sobre los alimentos y los combustibles. 3/ El indicador de inflación subyacente que elabora el BCR excluye de la canasta de bienes con la se elabora el índice de precios al consumidor (IPC) aquellos cuyos precios han mostrado una elevada volatilidad (alimentos, principalmente) y precios “administrados” (tarifas públicas, combustibles y transportes).

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