. FACILITADORES Y OBSTACULOS

(TRABAS MENTALES Y DESBLOQUEOS MENTALES)

Creatividad y Trabas mentales.

Una de las mejores definiciones que he leído acerca de la inventiva, decía así :

Inventar es encontrar nuevas aplicaciones para las cosas ordinarias.

Las personas más creativas, empiezan por encontrar nuevas facetas a las cosas más comunes de la vida ordinaria, en general los grandes inventos se han regido por esta premisa de “piense diferente que el resto de la gente”.

Sin embargo, usualmente no somos creativos, entonces debemos preguntarnos ¿Por qué nuestro pensamiento carece de originalidad? La respuesta tiene dos ámbitos de comportamiento, en primer lugar, las tareas rutinarias no exigen creatividad, manejar el automóvil, subir en ascensor, hacer cola en la caja del supermercado, son situaciones corrientes para las que tenemos modos preconcebidos de actuar que las resuelven satisfactoriamente. En que debemos agregar que estos modos premeditados de actuación son indispensables, sin ellos, nuestra vida sería caótica, entre otras cosas porque no nos quedaría tiempo para hacer frente a situaciones más conflictivas, siguiendo una rutina mental, hacemos todo lo que tenemos que hacer, sin necesidad de concentrarnos en ello. Ahora bien, se presentan otras ocasiones dónde necesitamos ser más creativo y/o desarrollar nuevos modelos de actuación para alcanzar ciertos objetivos, pero, algo así como el propio sistema de valores interno, aconseja no correr riesgos, no apartárse de lo tradicional. Y, Aquí surge la segunda justificación de nuestra falta de originalidad, tenemos mecanismos que bloquean nuestra mente haciendo que las soluciones , metodologías, propuestas, estén prefiguradas en moldes convencionales, actitudes muy útiles para apalancar casi todo lo que hacemos en nuestra vida diaria, muy especialmente en nuestros trabajos, pero, nos inhiben la creatividad.

Estas actitudes tan beneficiosas, actuán como trabas mentales de la creatividad, ésta última, difícilmente puede florecer si usted se limita a lo práctico, sigue estrictamente los procedimientos tradicionales, tiene miedo a cometer errores, no contempla otras tecnologías, no juega con el problema barajando lo lógico con lo inusitado,

Así a modo ilustrativo, nos encontramos a menudo con una serie de paradigmas, a modo de trabas mentales , he aquí un decálogo de esos agentes inhibidores , supongo que son los más conocidos, ustedes pueden aportar otros de acuerdo a sus propias experiencias:

“Esta es la respuesta correcta”

“Eso no es lógico”

“Siga las instrucciones al pie de la letra”

“Sea práctico”

“Evite la ambigüedad”

“Equivocarse es vergonzoso”

“Juguetear es mera frivolidad”

“Esa no es mi especialidad”

“No quiero hacer el ridículo”

“No tengo creatividad”

En próximos post , iré analizando cada uno de estos paradigmas, pero, haga su propio análisis de cuántas veces nos topamos con estas recomendaciones, frases, que simplemente, anulan la creatividad.

A estas alturas, lo que verdaderamente interesa , sería preguntarnos ‘’‘

¿Cómo podemos desbloquear las trabas mentales?’‘’

¿Qué podemos hacer para desbloquear todo lo que obstaculiza nuestra creatividad?

Para abordar la respuesta, usaré una vieja historia Zen , cuya moraleja encierra en gran medida lo que andamos buscando:

Un maestro Zen invitó a tomar el té a uno de sus discípulos, mientras charlaban animosamente,, el maestro tomó la tetera con delicadeza y comenzó a llenar la taza de su alumno, sin mirar aparentemente lo que hacía, y , así, prontamente la taza estuvo totalmente llena, sin embargo continuó parsimoniosamente vertiendo el té, desparramandose en el platillo, mesa, cayendo al suelo.

El discípulo aturdido ante lo insólito del caso, dijo, “Maestro, deje de llenar mi taza, que se está derramando el té”.

El maestro con serenidad respondió. Eres un excelente observador, pero, si de verdad quieres recibir mis enseñanzas, debes vaciar tu mente de sus contenidos actuales, y, dejar que se llenen con cosas nuevas que desborden tu recipiente. .

Moraleja: Para ser creativos, debemos tener la habilidad de desaprender lo aprendido.Sin la habilidad de olvidar temporalmente lo que sabemos, nuestras mentes se sienten saturadas de respuestas preprogramadas que bloquean la formulación de nuevas preguntas que plantean perspectivas inusuales. Puesto que las actitudes que bloquean nuestra creatividad son tendencias aprendidas, para liberar nuestras mentes de obstáculos tenemos que desaprender temporalmente lo aprendido –vaciar nuestra mente (la taza a que aludía el maestro de Zen) de sus contenidos tradicionales, y, llenarlas con otras que desparramen.

Aunque la técnica parece sencilla, es difícil de aplicar. A menudo, nuestro prejuicios mentales están tan perfectamente integrados en nuestro modo de pensar y en nuestro comportamiento que no somos conscientes de ser guiados por ellos.


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