Es tiempo de mirar hacia adelante, de crecer y desarrollarnos en los problemas de la ciudad.

En medio de este pensamiento hegemònico

 ¿Qué lugar ocupa la historia?

 ¿Qué sentido tiene revisar el pasado?

 ¿A quién le sirve?

 ¿A quién le importa?

urbanistas, geografos, arquitectos, planificadores, ingenieros, administradores, politicos, economistas y demas implicados en la planeacion urbana, amenudo pasan por alto estas o otras cuestiones. Pareciera que la historia es vista unicaente como un antecedente prestigioso de nuestra realidad, como un lujo del que disponen solo las universidades, los archivos y los centros de investigacion.

La historia no es considerada como un fundamento para actuar sobre los espacios de la ciudad actual.

El estudio de la historia urbana (o la falta de el) tiene repercusiones directas en la práctica del urbanismo contemporáneo.

La nueva de finicion de la ciudad nos propone ahora que los espacios ya no sirven para estar, sino para transitar. Cuanto menos tiempo estemos en la calle, mejor sera. La calle adquiere una connotacion negativa y el automovilista la desprecia, prefiere acelerar para dejarla lo antes posible; los vecinos del barrio afectado por los ejes viales solo ven pasar a extraños. El ambiente que se crea es de hostilidad y de individualismo. La nueva estructura de la ciudad ha favorecido sin duda la violencia urbana que hoy tanto padecemos y que, al mismo tiempo, observamos hasta con cierta indiferencia.

El anterior es un ejemplo en el que dos procesos de escala temporal diferente son condundidos por el urbanista. El tejido paciente de la vida en la ciudad, formando en ocaciones durante siglos, es violentado por las demoliciones y las nuevas calles abiertas en cosa de unos meses. Tal vez una lectura histoica mas inteligente de aquellos espacios que se perdieron, hubiera evitado mucho de los problemas a los que hoy nos enfrentamos. Los ejes viales son, de manera indirecta, producto de la aplicación tardia de un urbanismo que, como se ve los europeos concibieron cien años atrás.

Para todo estudio urbano resuslta fundamental entender que la cuidad es un objeto que se construye, como dijo Fernand Braudel, en “la larga duraciòn”. Salvo excepciones, las ciudades no son obras que se levantan en un año o en periodos lo suficientement cortos como para tener d esu existencia una idea completa. Equipo 6 “relaciones (espaciales-temporalidad-significado)”

Las ciudades son entidades frecuentemente centenarias e incluso milenarias. Las piedras que componen los edificios y las calles simplemente duran mas que la gente que los habita. Mientras las ciudades se adaptan y se quedan, sus habitates y visitantes padan y se van. Las ciudades sobreviven a los humanos; pertenecen a otra dimension temporal. Al hacer historia urbbana, la duracion de un ser humano no tiene tanta importancia como la duracion por siglos de una calle o una piedra en un lugar determinado. Cada disciplina necesita comprender su temporalidad.

La dimension temporal a la que tenemos que estudiar las ciudades es una que nospermita apreciar sus cambios estructurales.

El estudio de la Ciudad de México como unidad debe tomar periodos lo suficientemente largos como para hacer evidentes esas mutaciones urbanísticas que la han caracterizado:

1. La fundación y desarrollo de una ciudad prehispánica con características geométricas definidas.

2. La ciudad trazada por los conquistadores en el siglo XVI.

3. La ciudad colonial que guarda su tejido central casi intacto hasta mediados del siglo XVIII

4. La ciudad neoclásica y quinto.

5. La ciudad de hoy en la que predomina la influencia estadounidense.

Pese a las posibles subdivisiones que podríamos hacer consideramos que, estructuralmente, esos son los cinco periodos por los que ha atravesado la Ciudad de México.

Equipo 6 “relaciones (espaciales-temporalidad-significado)”

Espacios continuos

El modelo de relación espacial mas frecuente es la continuidad; esta permite una clara identificación de los espacios y que estos respondan, del modo idóneo, a sus exigencias funcionales y simbólicas. El grado de continuidad espacial y visual que se establece entre dos espacios contiguos se supeditara a las características del plano que los une y los separa.

El plano divisor puede:

 Limitar el acceso físico y visual entre dos espacios contiguos, reforzar su respectiva identidad y fijar sus diferencias.

 Presentarse como un plano aislado en un simple volumen espacial.

 Estar definido en una fila de columnas que posibilitan un alto grado de continuidad espacial y visual entre ambos espacios.

 Insinuarse levemente por medio de un cambio de nivel o de articulación superficial. Tanto este como los anteriores permiten una lectura en la que se les considera como meros volúmenes espaciales divididos en dos zonas relacionadas.

Espacios vinculados por otro comun

Dos espacios a los que separa cierta distancia pueden enlazarse o relacionarse entre si con el concurso de un tercer espacio, el cual actúa de intermediario. La relación que une a los dos primeros deriva de las características del tercero, al que están ligados por un nexo común.

 El espacio intermedio puede diferir de los dos restantes en forma y orientación, para así manifestar su función de enlace.

 Todos ellos, incluido el espacio intermedio, también pueden ser idénticos en forma y tamaño, produciendo así una secuencia de espacios.

 El espacio intermedio puede asumir una forma lineal para enlazar dos espacios distantes uno de otro o que carecen de relaciones directas.

 Si es suficientemente grande, cabe que el espacio intermedio pase a dominar la relación establecida y a organizar a su alrededor cierto numero de espacios.

 La forma del espacio intermedio esta en función de las formas y las orientaciones de los espacios que se pretende enlazar y relacionar.


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