En el Decreto 107/92, en el ámbito de Identidad y Autonomía Personal, en el bloque de la salud y el cuidado de uno mismo, dice: “El aprecio por su propio cuerpo y el placer experimentado al recibir cuidados, generará en los niños el gusto por la limpieza y deseos de sentirse bien. El equipo educativo ha de preocuparse de que la atención a las necesidades de los niños y sus cuidados despierten el interés por el mantenimiento de la salud y el bienestar y se facilite de esta manera la adquisición de hábitos”.

En el citado Decreto, en su apartado de objetivos:

Desarrollar una autonomía progresiva en la realización de las actividades habituales por medio del conocimiento y dominio creciente del propio cuerpo, de la capacidad de iniciativas y de la adquisición de los hábitos básicos de cuidado de la salud y el bienestar.

Además en el PC una de las finalidades que se marcan es “desarrollar en los niños hábitos higiénicos y alimenticios favorables”, por tanto el equipo de Educación Infantil ha decidido que la mejor forma de cumplir esta finalidad es iniciar a los niños desde su entrada en la escuela.

GRUPO DE ALUMNOS A LOS QUE VA DIRIGIDO EL PLANTEAMIENTO

Son 20 niños de 3 años. Forman parte de un colegio de dos líneas, 6 de Infantil y 12 de Primaria, dos por nivel. La escuela está situada en un barrio periférico con nivel económico, socio-cultural y educativo medio.

Cuenta con especialistas de música, religión, inglés, audición y lenguaje y educación especial. En mi grupo de alumnos entra una hora a la semana el especialista de música.

Tendremos en cuenta el desarrollo evolutivo, para adecuar las actividades el desarrollo evolutivo, para adecuar las actividades y saber que cosas pueden realizar ellos solos y que cosas pueden realizar con ayuda.

Desarrollo psicomotor

El niño de 3 años muestra una mejora considerable en la coordinación de sus movimientos, en especial del salto y la carrera. De manera progresiva en sus desplazamientos aparece el galope y el salto sobre un solo pie.

Entre los 3 y 4 años perfecciona la imagen global de su cuerpo y progresivamente añade nuevos elementos segmentarios a este esquema corporal ya formado.

Desarrollo cognitivo

El pensamiento del niño de 3 años se desarrolla en relación directa con el egocentrismo emocional.

Después de la aparición de la función simbólica (2–3 años) y del consecuente juego simbólico el niño sigue mostrando dificultad para diferenciar la realidad de la fantasía.

El desarrollo lógico-matemático parte del centraje y la irreversibilidad.

Desarrollo del lenguaje

Partiendo de un lenguaje telegráfico, con el que el niño/a formula pequeñas frases, progresivamente madura y crece hacia el lenguaje socializado. De los 3 a los 4 años, utiliza y reconoce un vocabulario formado por entre 900 y 1200 palabras. En su vocabulario habitual predominan los nombres y los pronombres personales, yo, tu y él/ella, utilizándolos de forma correcta. Emplea también los plurales y los tiempos verbales referidos al pasado.

Desarrollo personal-social

El niño de 3 años pasa por una etapa egocéntrica en la que todo gira a su alrededor. Simultáneamente empieza a tomar conciencia del propio yo y de su aceptación y estima.

El reconocimiento de su individualidad viene determinado por los adultos, hasta ahora sólo con sus familiares (padre-madre) y a partir de ahora también con la maestra/o.

Considera las acciones como buenas o malas según sean indicadas por los adultos. Tiende a evitar que su conducta sea rechazada y a esperar premios adoptando los comportamientos que gustan a las personas que sean significativos para ellos.

ÁMBITOS DE ACTUACIÓN EDUCATIVA EN QUE VA A CONSISTIR NUESTRA ACTUACIÓN

Objetivos

El Decreto 107/92 que desarrolla las enseñanzas para Educación Infantil en Andalucía establece:

Desarrollar una autonomía progresiva en la realización de las actividades habituales, por medio del conocimiento y dominio creciente del propio cuerpo, de la capacidad de asumir iniciativas y de la adquisición de los hábitos básicos de cuidado de la salud y el bienestar.

Objetivos didácticos

Adquirir hábitos y destrezas en relación con la higiene personal.

Adquirir hábitos y destrezas en relación con la alimentación.

Educar en la alimentación: fomentar los buenos hábitos dietéticos.

Crear hábitos de limpieza y orden.

Contenidos

Conceptos

Higiene y limpieza: utensilios.

Limpieza e higiene y orden en los distintos espacios.

Alimentos y hábitos de alimentación: algunos tipos de alimentos saludables, no saludables.

Comida equilibrada a horas fijadas.

Procedimientos

Aprender a lavarse las manos.

Puesta en práctica de hábitos antes y después de las comidas y después de ir al servicio.

Cerrar el grifo después de utilizarlo.

Hacer uso autónomo del servicio sin necesidad de que le acompañe el adulto.

Limpiarse el culete y los mocos por sí mismo.

Sentir la necesidad de lavarse cuando esté sucio.

Colaboración en las tareas relacionadas con el acto de comer.

Aptitudes

Gusto por la limpieza tanto corporal como de utensilios e instalaciones.

Aceptación de las normas establecidas de comportamiento durante las comidas.

Pautas metodológicas

La adquisición de hábitos relacionados con la alimentación y la higiene formar parte del tema transversal “Educación para la salud”. Debido a ello será contemplado a lo largo de todas las áreas curriculares de una manera continuada, es decir los trabajaremos a lo largo de todo el curso.

Para los hábitos de higiene y alimentación utilizaremos las rutinas diarias: la hora del desayuno, la hora de recoger los materiales o juguetes que hemos utilizado,…

En relación al conocimiento de algunos alimentos, si partiremos de un Centro de Interés.

Las pautas metodológicas para la adquisición de hábitos son las que ya hemos nombrado en el tema expuesto:

Planteamiento de un programa previo, es lo que estoy haciendo ahora.

Regularidad y ritmo, establecer un horario, y además repetirlo rutinariamente.

Goce o deleite (motivación) intentaremos motivar al niño para que el hábito le suministre al niño/a satisfacción.

Ecuanimidad y comprensión de mi parte y el niño/a, ya que tendremos que respetar su ritmo, sin agobiarlo.

Asociación de situaciones preorganizadas. Éstas son las rutinas diarias.

Buen ejemplo. Dado que el niño/a imita el comportamiento de los mayores.

Las pautas metodológicas generales que imperaran en todas las actividades de los niños/as serán:

Globalizadas: partiremos de los intereses de los niños/as, por ejemplo utilizaremos la atracción que sienten por el agua para forma los hábitos de higiene.

Significativas: partiremos de los conocimientos previos de los niños/as, utilizando las iniciativas de ellos y proponiendo actividades motivadoras que les permitan relacionar los conocimientos nuevos con los que ya tenían.

Activas: propondremos experiencias variadas que permitan al niño/a aplicar y construir sus propios esquemas.

Lúdicas: ya que el juego favorece la elaboración y desarrollo de las estructuras de conocimiento.

Actividades

Al principio de curso y después del período de adaptación les contaremos un cuento que contenga los hábitos que pretendemos que adquieran, por ejemplo “María, ya come y se lava sola”. A partir de aquí les haremos preguntas relacionadas con la adquisición de hábitos, por ejemplo:

¿Quién sabe lavarse las manos sólo?

¿Cómo se hace?

¿Quién come sólo?, ¿Qué cosas comes solo?.

….

De toda la información extraída sabremos de qué punto hemos de partir para la adquisición de los hábitos.

Juegos de mímica. “Vamos a jugar a que nos lavamos las manos”:

Nos subimos las mangas para no mojárnoslas.

Abrimos el grifo.

Cogemos el jabón.

Ponemos las manos bajo el grifo.

Nos frotamos con el jabón.

Dejamos el jabón.

Frotamos muy bien las manos.

Aclaramos las manos.

Cerramos el grifo.

Nos secamos las manos.

Este juego se realizará varias veces, cuando veamos que la mayoría de los niños/as controlan lo que hay que hacer iremos todos con orden al cuarto de baño a lavarnos las manos. Lo hará uno por uno y los demás irán verbalizando lo que hace. En grupo se hará al principio hasta que veamos que la mayoría domina la técnica. Luego irán en grupos pequeños o conforme vayan terminando la actividad previa al desayuno

El desayuno. Como ya tenemos las manos limpias podemos coger la comida. Les explicamos que con las manos sucias no se puede coger la comida porque nos podemos poner malos. Cada niño/a coge su “taleguilla” que tiene colgada en su percha y en la que su mamá le ha preparado el desayuno. Lo van sacando y abriendo, si tienen dificultad se lo iremos abriendo hasta que aprendan. Les recordamos que todos los papeles hay que echarlos en la papelera.

Terminado el desayuno vemos como ha quedado nuestra mesa, ¿limpia o sucia?. La limpiamos con una bayeta o toallitas.

El resto de los hábitos mencionados en los conceptos se irán aprendiendo con la misma frecuencia.

Campaña para tener un buen desayuno.

Informamos a los padres de la realización de esta campaña, en la que el objetivo fundamental es que realicen una alimentación equilibrada, evitando en lo posible la bollería envasada y los productos con exceso de conservantes y azúcar.

A los niños/as les explicaremos que tenemos que comer de todo y que cada día en el desayuno vamos a traer cosas distintas.

Establecemos los distintos tipos de dietas para el desayuno:

Lunes: Leche y productos derivados.

Martes: Bocadillos.

Miércoles: Fruta.

Jueves: Bollería casera.

Viernes: Fruta.

Lo haremos en una especie de cuadro donde irán dibujados los alimentos correspondientes a cada día y lo coloreamos cada uno el suyo para llevarlo a casa y otro lo pegamos en la puerta de la clase.

Motivación: todos los días apuntaremos en una lista de control pegada en la pared quién ha traído el desayuno que le corresponde, con un circulo rojo. Cuando el niño/a tenga 10 puntos rojos se les dará un premio que no será golosina: un globo, una estampa, un cochecito,…

Actividades relacionadas con las unidades didácticas

En la unidad didáctica “El otoño”.

Fiesta de otoño: los niños/as traen frutos característicos del otoño: castañas, nueces, chirimoyas, membrillos, naranjas,… Las manipulamos, vemos su forma, color, textura, y finalmente su sabor. Para terminar la fiesta cantamos y bailamos canciones del otoño.

En la unidad didáctica “Los alimentos”.

Fiesta de la primavera: el mismo proceso que en la actividad anterior.

Juego: carrera de patatas: pedimos con antelación una patata pequeña o frutas pequeñas, o con las mismas que nos han quedado de las fiestas.

Reglas: “Vamos a hacer carreras llevando una patata en la cuchara. Pero debemos ir con cuidado porque la patata no se puede caer al suelo. Mirar donde hago una raya con la tiza, hasta aquí tenemos que llegar”.

Por grupos, forman dos filas y se sitúan paralelamente una al lado de otra. Colocar la patata en la cuchara y cogerla con las manos.

Camina, un niño/a de cada fila hasta llegar al punto indicado.

El niño/a a quien se le caiga el alimento al suelo debe colocarlo de nuevo en la cuchara y volver a empezar desde el punto de partida.

Preparación de un postre casero: “Tronco de galletas”. Untar las galletas con margarina y pegarlas una al lado de otra, formando un tronco. Lo cubrimos con crema de chocolate (que alguna madre trae preparada). Lo decoramos con avellanas y almendras. Nos los comemos.

EVALUACIÓN

¿Qué evaluaremos?, evaluaremos tanto el proceso del niño/a como muestra propia actuación.

Evaluación inicial: al principio de curso, o de cada unidad o proyecto, mediante la observación, y haciendo un sondeo en forma de ideas previas sobre los hábitos y alimentos. Todo ello lo tendremos en cuenta para saber la situación de partida.

Evaluación formativa y continua: es la que realizaremos a lo largo de todo el curso, utilizando la observación, nos indicará el avance de cada niño/a con respecto a su situación inicial, así como los bloqueos y dificultades que pueda tener.

Evaluación final: en la que veremos si se han conseguido los objetivos propuestos o en qué grado los ha conseguido.

ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD

Lógicamente en la clase podemos tener niños con deficiencias que necesiten una adaptación especial, un trato diferente, una acomodación del espacio,… Para ellos tendremos muy en cuenta las características y los síntomas más frecuentes de los diferentes trastornos posibles, como pueden ser:

Niños con deficiencias auditivas: hay que establecer un constante contacto visual con ellos, de manera que no se sientan abandonados ni solos. La comunicación oral debe darse marcando muy bien el punto de articulación sin un tono de voz en exceso fuerte y ayudándonos con gestos corporales y mímicos.

Niños con deficiencias visuales: necesitan actividades de estimulación auditiva. Pero teniendo en cuenta que la audición (dotada de gran sensibilidad) es su principal vía de aprendizaje, conviene controlar el exceso de ruidos y sonidos dentro del aula, ya que éstos, mezclándose con los del exterior pueden aumentar el nerviosismo del alumno.

Niños con deficiencias motoras: acomodar la organización del espacio a sus posibilidades motrices y de desplazamiento. Sobre todo vigilar los materiales de psicomotricidad situados de manera que posibiliten la experimentación y de desequilibrios; es positivo que lo experimenten, pero siempre con un adulto al lado que lo coja de la cintura o de la mano.

Niños con deficiencias mentales: observando diariamente cuales son las limitaciones más evidentes y frecuentes, se ofrecerán siempre aquellos juguetes o materiales con que el niño muestra estar más cómodo y satisfecho de sus propias producciones. Se les hablará despacio, con frases cortas anticipándoles con tiempo todo aquello que se va a hacer.

Oposiciones al Cuerpo Temario E. Infantil de Maestros Tema 9


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