La mayoría de los niños, los adolescentes y jóvenes evidenciaron una acertada y preliminar madurez social en diferentes niveles, en lo que se refiere a la apreciación de la magnitud de los problemas ambientales y que éstos afectan la unidad de la sociedad con el medio ambiente. El estudio e investigación realizado, así como los métodos y técnicas y las respuestas permite revelar los valores, sentimientos y cualidades de los adolescentes y jóvenes en su relación con el medio ambiente siguiente:
confieren gran importancia social a las actividades y tareas que se proponen para el mejoramiento del medio ambiente; expresan que en toda profesión debe practicarse la protección del medio ambiente; advierten que la protección del medio ambiente es un deber personal, familiar, comunitario, estatal e internacional;
atribuyen un motivo cívico primordial a la actitud favorable del hombre frente el
reconocer que si el hombre quiere utilizar a su gusto y en su beneficio al medio ambiente, deberá utilizarlo racionalmente y tratarlo, como expresaran algunos alumnos, como si fuera una persona;
manifiestan que la concepción del desarrollo con la protección es posible y que la utilización racional del medio ambiente requiere del empleo de la ciencia y la técnica;
reconocen, aunque no todos, - así se observó _, que la protección del medio ambiente y las acciones que realizan la hacen como un esfuerzo, como una labor adicional, como un trabajo voluntario y no como un deber ciudadano y una necesidad de la época contemporánea;
ejecutan, un determinado grupo de jóvenes, según se observó, diversas actividades relativas a su educación personal y ambiental orientadas a la puesta en práctica de medidas en favor de la protección del medio ambiente;
expresan con toda seguridad la necesidad de subordinar y concebir, desde los inicios, la producción y los procesos tecnológicos con la protección;generalizan en sus juicios la importancia de jerarquizar y adoptar prioridades sobre las principales medidas que se deben adoptar para lograr el óptimo aprovechamiento y utilización racional del medio ambiente; proponen que a pesar de la educación y la conciencia, a desarrollar la necesidad de la legislación y aplicación de medidas y contravenciones para aquellos incumplidores de lo establecido para la protección del medio ambiente; reconocen, según se evidenció, la imperiosa necesidad de asumir actitudes que se reviertan en la protección del medio ambiente mediante comportamientos favorables y, en especial, la participación de ellos sobre: la utilización económica de los recursos energéticos, la restauración de las zonas afectadas por la producción industrial; la disminución del ruido - que comienza su agudización paulatina en estas regiones -, la conservación de las fuentes de agua y hasta la utilización de la basura, que algunos alumnos valoraron como un tesoro.
Hasta aquí se ha podido concluir cómo los jóvenes de la población rural y de montaña estudiada manifiestan, en sentido general, la concepción científica para la protección del medio ambiente y se destacan en ellos el aspecto moral de la relación del hombre con el medio ambiente, los sentimientos humanos y vivencias éticas.
Algunos alumnos expresaron valoraciones relevantes y recordamos cuando un grupo de jóvenes apuntó (la actividad más importante que se puede hacer ante el medio ambiente es educar desde niño al hombre ya que una persona correctamente educada resulta útil para toda la sociedad y para el medio ambiente).
Los valores son más centrales y estables que las actitudes. Las actitudes reflejan los valores más relevantes que una persona tiene sobre el mundo y sobre sí misma. Es decir, las actitudes son indicadores de los valores que posee un individuo. Existen otros conceptos que deben distinguirse en relación con los de actitud y valor. Uno de estos es la opinión, que es la manifestación pública, por lo general verbalizada, de un sentimiento o creencia. Expresa un valor o una actitud. Otro concepto relevante es el de hábito, que es un comportamiento o modo regular de proceder adquirido por repetición de actos similares.
Los hábitos se presentan con frecuencia en la vida cotidiana, pudiendo ser o no coherentes con alguna actitud determinada. Cuando un hábito positivo es llevado a su máxima expresión se dice que la persona que lo desarrolla es virtuosa, porque tiene la destreza requerida para realizar algo o encarna una gran cualidad o virtud. Llegar a ser virtuoso exige mucha práctica, ya que la virtuosidad debe conquistarse.
Expresa un valor latente en nosotros, pero si no lo desarrollamos y ejercitamos no logra manifestarse.
CREENCIAS EN EL COMPORTAMIENTO E INFLUENCIA Las creencias están en la base de todo comportamiento, individual o colectivo. Debemos identificar y desligar las creencias para poder enfrentarnos con el estigma. Es cierto que las leyes y las políticas refuerzan el estigma, pero también las leyes y las políticas se originan en una o más creencias. Al examinar las creencias, es muy importante tener presente que:
1.- las creencias pueden ser conscientes o inconscientes (por ejemplo, las normas sociales), de hecho, muchas creencias no son conscientes.
2. hay creencias contradictorias, especialmente en el campo de los conflictos de valores y creencias conscientes e inconscientes.
3.- la tensión relativa de una situación influye en el grado en que las creencias conscientes se hacen a un lado durante una situación específica, permitiendo que predominen las creencias inconscientes. Al final del día, la creencia más fuerte es la que se impondrá.