El comercio en mexico
Las reformas borbónicas afectaron concretamente a MEXICO al trastocar el pacto de las élites virreinales afectando sus intereses materiales y políticos, pues las reformas aunque en teoría buscaban contar con una máquina administrativa sólida y permanente, en la práctica esto se convirtió en un medio para extraer cada vez más excedentes del virreinato, debido al absolutismo burocrático que buscaba maximizar los ingresos públicos para sacar a España de la postración económica en que se hallaba y para financiar las empresas bélicas del imperio, con el objetivo de defender sus mercados de otras potencias europeas. Entre 1760 y 1766 en Nueva España José de Gálvez, con el puesto de visitador general, buscó realizar una reforma administrativa con el objetivo de aumentar la recaudación novohispana. De acuerdo con el diagnóstico de Gálvez entre las principales causas de la baja recaudación estaban el arrendamiento de las fuentes de ingreso por parte de la corona y la corrupción de los alcaldes mayores y corregidores, debido a los bajos sueldos y a la venta de puestos en la administración. En 1785 Hipólito Villaroel, alcalde mayor del virreinato comentaba que los oficios de gobierno eran “unos públicos mercados en que se abastece de cuanto quiere el que tiene ánimo para llevar abierta la bolsa”. Por ello entre las medidas que recomendó para solucionar esta situación eran hacer partícipe a la Real Hacienda de las tareas recaudatorias y por tanto, una posición más preponderante de los oficiales reales.
Las nuevas tareas que se encomendaron a la Real Hacienda eran la administración de los derechos del pulque; los estancos de bienes y servicios como el tabaco, la pólvora, los naipes y papel sellado; y las rentas eclesiásticas como el diezmo, noveno, etc. Adicionalmente a esta centralización de los ingresos entre 1765 y 1771, Gálvez presentó a la corona un proyecto para dividir a la Nueva España en doce intendencias, mismo que fue aprobado por las autoridades metropolitanas, estableciéndose la figura del intendente con el objetivo de disminuir la autoridad del virrey, porque éste era auxiliado por una gran cantidad de funcionarios que lo único que buscaban era enriquecerse. Por tanto, “en el ordenamiento intendencial la institución virreinal fue privada de sus funciones de carácter fiscal; esto se intentó mediante la creación de la superintendencia subdelegada de la real hacienda como un cargo separado del virrey. Este nuevo funcionario estaría subordinando al ministro de Hacienda y coordinaría el trabajo recaudatorio de los intendentes…Con la creación del puesto de superintendente delegado y de regente, Gálvez buscaba crear una especie de triunvirato encargado de la administración central
El valor de la producción, a pesar de que no existen estadísticas confiables por lo turbulento del período, Rosenzweig, apoyado en los datos de José María Quirós, nos dio los valores de la producción anual para 1817 –que aunque está fuera del período de tiempo de estudio de este capítulo, nos permite darnos una idea por ser de cuatros años antes que se lograra la independencia y por que a partir de la muerte de Morelos en 1815, los insurgentes se refugiaron en la montañas del sur de Guerrero, lo que permitió que la producción del sector no se modificará sustancialmente por la lucha armada – la cual era la siguiente:
Como se puede observar los vegetales representaban el 57% del total y de ese total el maíz representaba el 21%, además era el alimento básico, junto con el chile y el frijol en la dieta de la población, es por eso que la observación de Poinsett era acertada acerca de que cuando había mal tiempo y las cosechas de maíz se perdían existía hambruna y peste en el groso de la población.
Con respecto a las exportaciones, éstas fueron el segundo sector en importancia detrás de los metales, llegando a representar hasta el 43% de las exportaciones totales en 1823. Los principales productos agrícolas que se exportaban eran la grana cochinilla, la vainilla, tintes y maderas de diversos tipos, que no sufrieron una devastación en la misma magnitud que la producción para el consumo interno, debido a que en los estados en que se cultivaban Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Chiapas y Campeche no fueron afectados en demasía por la revolución de independencia. Aunque de todas maneras al destruir la infraestructura del país y con el aumento del bandolerismo en los caminos fue más difícil para los productores enviar sus mercancías al exterior, con lo cual existió un declive de este sector.
Los principales mercados a los que enviaron estos productos fueron Inglaterra, Francia y en menor medida Estados Unidos, que en este período funcionaba como un reexportador de las mercancías mexicanas hacia el viejo continente y como un reimportador de los productos europeos para los puertos mexicanos, esto debido a su flota mercante. Las importaciones en materia agrícola estuvieron prohibidas por el capítulo III del arancel provisional de 1821 para una serie de productos como fueron: tabaco en rama, algodón en rama, cera labrada, pasta en fideo, algodón hilado número 60, cinta de algodón blanca y de colores, etc.
Durante este período las importaciones representaron una proporción muy pequeña del comercio exterior mexicano, apenas el 8% en promedio durante el período 1821–1856, debido principalmente al carácter proteccionistas del gobierno y a la relativa autosuficiencia de los mercados regionales. Las principales importaciones que se dieron eran granos como el maíz para la mayoría de la población y algunos alimentos de lujo europeos.